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El fenómeno Roca Rey.
2016-11-01 08:07:41
por: PEDRO LEÓN MARTINEZ

El arte de la tauromaquia se remonta a varios siglos atrás. Iniciado por la nobleza española lidiando a caballo auxiliados por sus sirvientes a pie, se impone después el toreo en esta última forma a raíz de una bula papal que dio lugar a las prohibiciones que acatan los caballeros. El pueblo no acepta la suspensión y surgen los primeros toreros. En el siglo XVIII, si no estoy equivocado, toma forma el toreo a pie y poco a poco van surgiendo  las primeras figuras del toreo que incluso publican tratados  sobre las técnicas del toreo.

Así van alcanzando la fama los más destacados en las diversas épocas de la tauromaquia, Pedro Romero, Pepe Hillo, Cúrro Cúchares entre los más antiguos. Ya en el siglo XIX la competencia entre las figuras va marcando épocas de predominio de las figuras del toreo que compiten por la supremacía, como la época de Lagartijo y Frascuelo, la de El Tato y El Gordito, El Espartero y otros más hasta que llega Rafael Guerra “Guerrita” que   constituye una época en que es el que manda en el toreo a finales del mencionado siglo hasta que aburrido por las exigencias del público cansado de verlo a la cabeza de la coletería, es empujado  a irse y decir. “no es que me voy, es que me echan”;

Retirado Guerrita surgen en los albores del siglo XX  Bombita y Machaquito quienes se disputan la supremacía, aunque hay otras figuras destacadas como Luis Mazantini, Rafael El Gallo que por su irregularidad no llega a mandar en el toreo y aparece también el primer extranjero que alcanza un lugar destacado, el mejicano Rodolfo Gaona.  A inicios de la década de los años 10 del siglo veinte aparece José Gómez Ortega “Joselito” que alcanza muy pronto la cima del toreo  por sus conocimientos y dominio sobre los toros y algunos años después llega Juan Belmonte que revoluciona el toreo haciendo un toreo de quietud y mando, distinto a lo que había sido hasta entonces. Surge la competencia que se denominó la edad de oro del toreo que termina con la muerte de Joselito el 16 de Mayo de 1920.  Queda Belmonte solo y hay un breve período de esperanza cuando surge Manolo Granero que muere en Madrid de una horrible cornada. Ya era la etapa del toreo moderno donde van surgiendo los que son llamados “Toreros de época” Vienen entre las figuras toreros como Marcial Lalanda, Manolo Bienvenida, Domingo Ortega que se erige como figura desde la época de la guerra civil y con él disputa la supremacía Armillita.

En la década de los 40 aparece la gran figura de Manolete que marca una época con un estilo propio. Con él alternan figuras como Pepe Luis Vásquez y Carlos Arruza hasta que entra a tallar Luis Miguel Dominguín que al morir Manolete  queda en la cumbre del toreo con su estilo de poder.  En 1950 surgen arrolladoramente dos jóvenes como una pareja destinada a marcar época, Julio Aparicio y Miguel Báez  “Litri” que toman la alternativa tras una época como no ha habido otra entre los novilleros. A inicios de la década de los 50 es Antonio Ordóñez quien destaca como figura por la pureza de su toreo, en tanto hay excelentes toreros como Pepín Martín Vázquez, Rafael Ortega, los ya mencionados Aparicio y Litri y se mantienen Pepe Luis Vásquez y Antonio Bienvenida.

A finales de los 50  están rivalizando en la cumbre Luis Miguel y Ordóñez en una época donde hay figuras importantes como Manolo Gonzáles, Manolo Vásquez, Antoñete, César Girón y Chicuelo II., entre otros. En los 60 hay una renovación marcada por figuras jóvenes como Diego Puerta y Paco Camino a quienes se suma otra gran figura como fue El Viti.  Ellos alternan con quien surgió marcando una época revolucionando el toreo con un estilo sui géneris, Manuel Benítez “El Cordobés”, que torea más que nadie y manda en el toreo. A finales de esta época también aparece un joven Sebastián Palomo Linares. Enseguida se coloca como figura encabezando el escalafón varios años Juan Antonio Ruiz “Espartaco”.

En los 70 serían José Mari Manzanares y El Niño de la Capea quienes destacan en el escalafón triunfando en España y en América, hasta que a inicios de los 80 es Paco Ojeda quien marca una época con un estilo de mucha cercanía como lo había hecho quien podría considerarse el predecesor de ello, Dámaso Gonzales, y Ojeda se convierte en el referente a cuyo toreo muchos tratan de parecerse. Es pues la época de Ojeda aunque no dura muchos años hasta su retirada y la fugaz vuelta.

A Ojeda le sigue Enrique Ponce que desde muy joven se coloca  como gran figura y no se puede discutir que es una figura de época durante los más de 25 años en que sigue triunfando hasta la actualidad. A finales de los 80 empieza una muy joven figura que como caso de excepción toma la alternativa a los 15 años y desde el inicio muestra su maestría; ese es Julián López “El Juli” que  junto a Enrique Ponce y Morante de la Puebla conforman a juicio de quien escribe la trilogía actual de figuras de esta época.


A estas alturas el lector se preguntará qué tiene que ver toda esta historia con el título del artículo. El propósito es mostrar un poco de historia destacando a los toreros que han marcado las diferentes épocas como  figuras referentes, y pensando, por lo visto en la presente temporada, en lo que en el futuro puede  alcanzar Andrés Roca Rey, pues soy optimista de creer que si los toros lo respetan, en mi modesta opinión  bien puede llegar a ser una figura de época. 

El Perú nunca dio hasta ahora toreros que estuvieran en los primeros lugares del escalafón taurino pues el único que llegó a estarlo fue Rovira que no era peruano de nacimiento. Lo que ha hecho hasta hoy Andrés Roca Rey, pese a su juventud y todavía reciente alternativa, está reflejado por el interés que existe en todo el mundo taurino por verlo actuar. Su temporada ha sido arrolladora y se vio convertido en la máxima atracción en las plazas en que se presentaba. Su forma de torear es muy propia y hemos podido ver que algunos matadores están adoptando el estilo de Andrés, lo que significa que su tauromaquia está trascendiendo. Eso lo convierte por ahora en un referente en el escalafón. Con objetividad podemos afirmar que aún es prematuro calificarlo como figura de época y habrá que darle tiempo, pues con seguridad puede dar más en la medida que siga por el camino emprendido. Mientras tanto en base a lo que ha sido hasta hoy su actuación en los ruedos, podríamos calificar lo mostrado hasta el momento como “el fenómeno Roca Rey”.

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