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ANDRES ROCA REY ABRIO LA PUERTA GRANDE DE ACHO TRAS CORTAR DOS OREJAS A SU SEGUNDO TORO.
2016-11-07 03:31:33
por: MANUEL GONZALEZ DELGADO /LUIS MIGUEL LEON

El maestro Juli estuvo grandioso, pero la espada lo privo de acompañar a Roca Rey por la Puerta Grande.


Todo lo que sucedió en Acho fue impactante. Desde el lleno de No hay Billetes que se colgó desde prácticamente la víspera cuando dejaron un número testimonial de entradas que desaparecieron en cuestión de minutos hasta la salida de El Juli entre vítores de ‘Torero, torero' aunque fuese a pie y la clamorosa salida en hombros de un renacido Roca Rey. Volvió la Roca con el mismo sitio, pero con cosas nuevas. Con eso que da pensar el toreo. El mano a mano debió terminar con el madrileño también en volandas, pero la espada se llevó el premio, pero no el reconocimiento general. Acho vivió una tarde clave en su ya sesquibicentenaria historia.

Roca Rey recibió al cuarto con varias largas cambiadas en el tercio. Las chicuelinas ya levantaron al público de sus asientos, lo que sería preámbulo de lo que estaba a punto de suceder. El runrún se hizo más fuerte tras el tremendo tercio de banderillas en que saludaron Dennis Castillo y Ronald Sánchez que se desmonteraron. Brindó al público en los medios, el mismo sitio en que comenzó con ayudados por la espalda, ligado con una arrucina y el de pecho. Tremenda ovación. La faena fue creciendo en tono e intensidad. Al son de marineras -danza típica de Perú- el peruano enloqueció de forma literal los tendidos metido en los terrenos del toro. Los circulares no tenían solución de continuidad, los pies no se movían del albero. Todo tenía riesgo, pero a la ve armonía y belleza. Acho estaba boca abajo. El ídolo volvió. El final con cinco bernadinas, junto con una arrucina fue el broche con el público viviéndolo ya de pie y con vítores de ‘Torero, torero'. Espadazo y muerte de bravo. Dos orejas para un Roca Rey que ya está de vuelta y pañuelo azul para el toro.

Salió el quinto, colorado ojo de perdiz, de buenas hechuras al que El Juli trató con excelso cuidado. Incluso el buen quite por chicuelinas fue con medida. Comenzó consintiéndolo, por abajo, sabiendo que tenía entre manos la última oportunidad de un mano a mano que había puesto un ansiado cartel de No hay billetes. El madrileño toreó con temple, mano muy baja, en tandas donde la ligazón fue el eje fundamental. Insistió El Juli para que el toro embistiera sin pensar que apenas segundos antes no había querido entrar por el izquierdo. Al final embistió por los dos. El torero, claro. La plaza vibró en los circulares. Volvió el toreo fundamental, con el toro siempre metido en la muleta. Cambio de mano. Olé. Y en la suerte suprema… pinchó antes de dejar un espadazo. Por eso, un premio grande se quedó en una oreja de un toro de vuelta al ruedo.

Roca Rey puso por fin punto a final a dos meses de inactividad con ‘Célebre', el segundo toro de Garcigrande. El peruano lo recibió a la verónica para sacarlo a los medios. El compromiso de Roca Rey fue total desde el primer momento: se fue a los medios con el capote a la espalda para recetar un quite por saltilleras en el que sufrió un revolcón afortunadamente sin consecuencias.

Con la muleta, se fue a los medios para brindar al cielo. Lo cuidó el peruano en los primeros compases por lo justo de fuerza para después someterlo sobre la mano derecha. Apuntó calidad por el derecho, pero por el izquierdo le faltan finales. La concentración de Roca Rey es absoluta que se evidenció cuando pidió que la música dejara de sonar. Ahí llegó un circular invertido rematado por un pase del deprecio que puso de acuerdo al foro peruano. Cerró por hieráticas manoletinas y dejó un espadazo, pero el toro tardó en doblar. El descabello dejó el premio en el limbo.

El Juli recibió al primero por largas cordobesas en el tercio para seguir ganando terreno a la verónica. Toreó muy despacio al madrileño antes de irse a los medios para firmar un intenso quite por lopecinas de mano muy baja. La media de rodillas con la que finalizó puso la guinda a un momento memorable. El madrileño brindó a Roca Rey tras un tercio de banderillas en el que destacó el segundo par de El Rata.

El madrileño inició la faena de muleta con apretados cambiados por la espalda. La primera tanda, rematada con un cambio de mano, metió al público en la tarde. Con la izquierda, más templado aún, fue vibrante. La muleta arrastraba por el albero de Acho. A una con la derecha la remató con un molinete de rodillas. Impresionante. El de Garcigrande tuvo gran condición y el madrileño se lo pasó en grande. En el tramo final, El Juli tiró el estoque y volvió a torear al natural de rodillas. Pinchó al primer encuentro antes de dejar media estocada que surtió lento efecto y dejó un premio alto en una cerrada ovación.

Se abrió Roca Rey a la verónica para recibir al toro que cerró una tarde para la historia. Después del tercio de varas, el peruano se fue a los medios, tomó el capote con una mano y ¡toreó como si fuera al natural! Con el corazón en un puño comenzó la faena de muleta con estáticos estatuarios. Al toro le costaba, pero Andrés le dejó la muleta siempre puesta en la cara para que repitiese. Apenas un palmo entre toro y torero. El toro fue de nada a menos en cuanto se sintió podido por un gigante. Con la espada de matar en la mano, remató la faena con un guiño a una tarde de mérito personal y para el toreo, con una soberbia tanda de naturales. Mató de gran estocada.

El tercero salió sin fijeza lo que imposibilitó un lucido primer tercio a excepción del buen puyazo de José Antonio Barroso. Con paciencia y maestría, El Juli lo metió en la muleta sobre la mano derecha. Por el izquierdo insistió, pero ni consintiéndolo quiso. Volvió al pitón diestro, uno a uno. Ante la imposibilidad de éxito, el público pidió que se fuera a por la espada, pero en su afán de no dejarse nada, continuó hasta que al astado no le quedaba ni un hálito.

Plaza de toros de Acho. Primera corrida de la Feria del Señor de los Milagros. Lleno de No hay billetes. Toros de Garcigrande, el cuarto y quinto fueron premiados con la vuelta al ruedo en el arrastre.


Julián López El Juli, ovación tras leve petición, silencio y oreja;
Andrés Roca Rey, silencio tras aviso, dos orejas y silencio.
Los banderilleros Dennis Castillo y Ronald Sánchez saludaron tras parear al cuarto.

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