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LA IMPORTANCIA DE NO ESTANCARSE, EL CREER QUE YA TODO SE SABE Y VIVIR EN EL ENGAÑO ES UNA LICENCIA QUE EN EL TOREO NO SE PERMITE.
2014-08-04 16:06:09
por: MANUEL GONZALEZ DELGADO

Porque al final el único que pone a todos en su sitio es su majestad el TORO BRAVO.

Este el inicio de una serie de escritos que con la mayor humildad iré subiendo al portal www.aficionperu.com, sobre ideas o conceptos que en los años que he vivido en el mundo del toro he podido aprender y que si de algo les sirven, allí están.

¿Porque en el Perú no tenemos toreros que rompen de verdad? Y en esto no incluyo a nuestras dos figuras de la novilleria como Andrés y Joaquín, ya que ellos se están haciendo en España de la mano de sus respectivos maestros.

Son varias las razones por las que  en el Perú, no puedan haber  toreros que se conviertan en ídolos de estas tierras. La escases de escuelas taurinas adecuadas, la poca afición de quienes quieren ser toreros, la nula ambición por querer siempre el mejor, los entornos engañosos, y esto es lo peor, que le dicen al torero que ha estado cumbre cuando no es así, el complejo de pensar que son menos capaces que los foráneos, y en fin un conjunto de situaciones que incluyen incluso a los subalternos, pero ese es otro tema que por ahora no lo tocaremos.


En los últimos años, siempre que ha habido una escuela taurina, en algún momento la he visitado y conversado con los alumnos, y el nivel es realmente desastroso. En primer término, la poca cultura taurina, no tienen ni idea de la historia del toreo, y claro está, no digo que sepan la historia del toreo a profundidad, pero si lo básico. Un ejemplo, hace algún tiempo asistí a una escuela taurina que entrenaba en el estadio Gálvez Chipoco de Barranco, le pregunte a dos alumnos si sabían quién era Manzanares padre, y no tenían la menor idea, como podrían entonces saber sobre Juan Belmonte, Joselito, Manolete etc., imposible. La cultura taurina básica es imprescindible en un torero, no se pretende que sea un banco de fechas y efemérides, pero lo fundamental deberían saberlo al dedillo. Y es que ahora anoto y digo sobre alumnos de la escuela, pero estoy casi convencido, que si hiciéramos un concurso entre los matadores de toros y subalternos actuales, el resultado sería calamitoso. Su conocimiento sobre las fuentes de la tauromaquia son inmediatistas, lo que el internet o Facebook o los portales muestran, allí se limitan. Cuantas horas de viaje en la carretera… y cuantos llevan un libro de toros..., tan rico en anécdotas y vivencias, de esas que crean la buena y verdadera afición, que no se rompe con nada, que les da torería en su día a día, sabiendo cómo vivían, como pensaban, los que marcaron hitos importantes en la fiesta. O es que por ejemplo, Belmonte estaba loco o le faltaba un tornillo, de ser el ignorante hijo de un quincallero acabó rodeado por los más grandes intelectuales aficionados de su época. En resumen, conocer del pasado taurino, del esfuerzo de los grandes y probablemente de aquellos que pueden estar en el olvido, les darán un concepto claro de lo dura que es esta profesión, que no es un juego, no es el pretexto para no estudiar una carrera con el cuento de “soy torero”, porque la vida y los años les pasará la factura irremediablemente. El saber que los grandes se jugaban la vida cada tarde, en donde estuviesen, los ubicará perfectamente en su contexto actual, nadie puede ser dueño de su presente sino conoce el pasado, la historia de su profesión de torero. No hay forma, no existe, por si no les queda claro. A caso hay diferencia de aquellas plazas donde su jugaban la vida en pueblos remotos en España, de las plazas remotas del Perú, sin ir muy lejos, la tragedia del maestro “Paquirri”, en una plaza que no contaba con los servicios médicos adecuados y un viaje largo al primer centro hospitalario adecuado, eso acaso, ¿no es el pan de cada día en nuestro país?, pero la diferencia es que “Paquirri” toreaba igual en Pozo Blanco que en Madrid, exponía lo mismo.

Otro punto importante está relacionado con las alarmantes carencias técnicas, y esto se ve en todas las corridas que tenemos la fortuna de ir en la periferia de Lima o algún pueblo, siempre el toro, -novillo en el 70% de los casos para los matadores de toros-, medio que los incomoda, los paran de cabeza, y a veces logran superar esto por arrojo, que es distinto a valor; por intuición que es distinto a conocimiento. Año tras año vemos a matadores de toros peruanos igual que el año anterior y al anterior, sin el más mínimo progreso, y eso es fundamentalmente por el entorno en el que viven y el entrenamiento diario. Se pasan horas en el gimnasio, como si esta profesión necesitase de físico culturistas, o campeones de aeróbicos, corren más kilómetros que un fondista de olimpiada, cuando lo importante es TOREAR DE SALON, y torear de salón no solo incluye el dar lances, banderillear al carretón, naturales y derechazos etc., torear de salón es mucho, pero mucho más que eso. Es una verdad absoluta, ya que nadie que no sepa hacer de toro correctamente, sin dar síntomas de agotamiento o aburrimiento cuando embiste, puede torear bien de salón, torear puede, pero torear bien, imposible. No hablemos de figuras del toreo o de realidades distintas, donde abundan tentaderos y se torea casi a diario, eso es otro tema, muy ajeno al nuestro, por ello, el toreo de salón es fundamental. Si se perdiera menos tiempo en gimnasios y se hicieran diez o doce toros por día, bien toreados, si se esforzasen por hacer de toro cada vez mejor, si se corrigieran los defectos que se puedan notar en sus actuaciones, de otra cosa estuviésemos hablando. Pero para ello, es fundamental, indispensable, casi con el respirar, que el torero se rodee de personas que sean positivas en su vida de torero.

Por lo dicho al final del párrafo anterior, el torero peruano, debe de tener a su lado, no necesariamente al amigo, al pariente, etc. lo que debe de tener es una persona que siempre lo esté corrigiendo, que siempre le esté haciendo notar sus defectos, y el torero debe confiar en esa persona, no por obra y gracia del espíritu santo, sino porque ve mejoría en su día a día, entrenamiento tras entrenamiento, minuto a minuto, porque cada apunte en la plaza de esta persona, ha sido exacto. Los mermeleros, los que siempre le dicen que ha estado bien, son los que mayor daño le hacen al torero, los que siempre justifican sus errores echándole la culpa al toro (en el Perú son novillos en un 70%). Luego los hay y no son pocos, que los escucho decir que entrenan solos, y eso es una barbaridad, cuando un torero entrena sólo, se amanera, no se corrige los defectos, pondera más la parte estética que la técnica pensando que se ven bonitos sus lances o muletazos, empieza el codilleo porque piensan que torear así es más artísitsco, en fin los defectos se agudizan mucho. Se puede torear solo pero no para entrenar sino para soltar los brazos, lancear, sentir el peso de los engaños, ¡pero entrenar solo!, eso no existe, y por favor no comparen que un Juli, un Perera, un Ponce entrenan a veces solos, son toreros que torean casi todos los días de su vida y tientan aún más, NO entrenan solos, lo que hacen es pulsear los trastos porque no lo necesitan.

El mundo del engaño en la vida del torero, es tan nefasto, como al torero que le gusta escuchar eso, es decir que lo engañen diciéndole siempre, el "estuviste cumbre", peor es incluso cuando el propio torero se lo dice y se lo cree. Son los que llamo los toreros ciegos y sordos, que creen que todo lo saben, que ya aprendieron de todo, que nadie es capaz de decirle las cosas porque ellos están por encima de todo, gran error. Hay que pensar por unos segundos que el toreo en sí, es una actividad mental en cuanto a técnica se refiere, para casi todos los toros hay una técnica que en segundos el torero tiene que resolver buscándole los lados, lo que se dice ahora “tocándole las teclas”, eso no es arte, el arte en el toreo es otra cosa totalmente distinta, el arte fluye y es abstracto, mientras que la técnica es fría y pensada, su correcta aplicación o el poder aplicarla, está en función directa con el valor del torero que puede mantener la cabeza fría para pensar delante de la cara del toro y rápido. Por ello, es importante aquella persona que esta tras la valla, en su día a día, que le apunta, que ve la cosa desde otra perspectiva, es lo mismo al final, con la enorme diferencia que la persona de confianza, el "apuntador", no se para delante, pero ve las cosas también con mucha claridad. Si este binomio no funciona, es difícil que un torero en nuestro medio funcione bien, pueden haber momentos mejores en su quehacer taurino, pero regularidad, de ninguna manera.

Ahora bien, este escrito evidentemente no está dirigido ni por asomo, a aquellos toreros que torean única y exclusivamente para ganar dinero, sin afición bien entendida, donde la fiesta es solo un negocio, o un medio de vida, lo que se llama, “los jornaleros”, que quieren capitalizarse a cualquier precio en el menor tiempo posible.

¿En nuestro país podría haber toreros competitivos de verdad?

Claro que sí, y muchos, es cuestión de mentalidad, de ambición en torero, no al dinero, eso viene por añadidura, que se quiten los tapones de las orejas y la venda de los ojos, porque no los deja avanzar y sobre todo que no le crean al entorno que los adula o justifica, porque nunca es verdad, que tengan mayor cultura taurina y profesionalismo, creándose incluso hasta un micro clima en su entorno para que lo malo que viene de afuera no los oxide, ensordezca y ciegue.

Quiero terminar contándoles una historia que tiene mucho que ver con todo esto. En una ocasión, gracias a la gran amistad y cariño con el maestro Curro Vázquez, vino a mi casa el maestro Morante a ver videos de toros. Fueron horas de horas viendo videos, pero no de actualidad, de Armillita, Manolete, Domingo Ortega, Bienvenida, Ordoñez, Silverio, Procuna, Cagancho, Gitanillo de Triana, ya sea en Acho, como en México o España. Al maestro Morante, le obsequie 50 videos de esos. Pasan los días y se fueron a conocer con la cuadrilla La Habana – Cuba, y la verdad que la cuadrilla me quería matar a la distancia, según me contó el maestro Curro, porque Morante los tuvo en la habitación del hotel, viendo los 50 videos, eso es lo único que conocieron de La Habana. Lo mismo, en su momento hizo Talavante, siempre de la mano del maestro Curro Vázquez. Esto es un pequeño ejemplo de lo que digo.

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